La respuesta corta
¿Qué son los contratos inteligentes y qué puedes hacer con ellos? Un contrato inteligente es un acuerdo que está en una blockchain en forma de código informático. En cuanto se cumple la condición pactada, el contrato se ejecuta solo, automáticamente, sin que nadie tenga que pulsar un botón.
Un ejemplo sencillo: una aseguradora promete pagar 100 euros si tu vuelo se retrasa más de tres horas. El contrato inteligente sigue los datos oficiales del vuelo. ¿Retraso confirmado? El dinero llega directamente a tu wallet. Sin presentar una reclamación, sin esperas. En esta página explicamos cómo funcionan los contratos inteligentes, para qué se usan, y repasamos también la historia de la idea.
¿Cómo funciona un contrato inteligente?
Un contrato inteligente consta de tres elementos:
- Condiciones en el código. Por ejemplo: si la persona A envía 0,5 ETH, la persona B recibe el pase de acceso digital.
- Una blockchain como ejecutora. El contrato se ejecuta en Ethereum (o en una blockchain parecida). Miles de ordenadores comprueban a la vez si se ejecuta correctamente.
- Un disparador. Puede ser una transacción, una fecha o una fuente de datos externa, un llamado oráculo, que aporta por ejemplo el tipo de cambio o datos meteorológicos.
En cuanto se cumple la condición, el contrato se ejecuta. El resultado es público e irreversible: no puedes deshacerlo después sin más.
¿Para qué se usan los contratos inteligentes?
Hoy en día la mayoría de las aplicaciones prácticas están en los servicios financieros, pero la idea más amplia sirve en cualquier sitio donde los acuerdos deban tramitarse automáticamente. Algunos ejemplos:
- DeFi (finanzas descentralizadas). Pedir prestado, prestar, intercambiar, todo sin banco, con el código como intermediario.
- NFT. Un contrato inteligente registra la propiedad de una obra digital y hace automáticamente que el creador reciba un porcentaje en cada reventa.
- Seguros. Retrasos de vuelo, pérdida de cosecha, siniestros sencillos, pagando en función de datos objetivos.
- Votaciones y gobernanza. Por ejemplo en las DAO (organizaciones descentralizadas), donde los poseedores de tokens pueden participar en las decisiones.
- Logística. Liberar mercancías en cuanto un sistema de seguimiento confirma la entrega.
No todo acuerdo pertenece a un contrato inteligente. Para asuntos que exigen matices, un conflicto de alquiler, una cuestión laboral, un divorcio, una persona con criterio es imprescindible.
Los límites de los contratos inteligentes
El código es lo que el código hace, no lo que quiso decir quien lo escribió. Y ahí está la dificultad.
"Code is law", hasta que sale mal
En 2016 se lanzó The DAO en Ethereum: un fondo que recaudó 150 millones de dólares. Alguien encontró un fallo en el contrato inteligente y sacó decenas de millones, no hackeando, sino moviéndose con astucia dentro de las reglas, como un asesor fiscal que encuentra resquicios en la ley.
La comunidad estaba dividida: ¿deshacer el código (los puristas estaban en contra) o aceptar que un error es un error? Al final Ethereum se dividió en Ethereum (donde se revirtió la transacción) y Ethereum Classic (donde el lema "Code is Law" siguió mandando).
Sin espacio para los matices
Los contratos inteligentes son objetivos, y eso es a la vez su punto débil. Un buen inquilino que un mes no puede pagar no consigue un plan de pagos. El código se ejecuta tal y como se programó. Para acuerdos donde cuentan el contexto, el trato o las circunstancias atenuantes, sigue haciendo falta una persona.
Una breve historia
La idea es más antigua de lo que mucha gente piensa. El criptógrafo Nick Szabo describió en 1996, doce años antes de bitcoin, lo que sería un contrato inteligente: un conjunto de promesas recogidas en forma digital y dirigidas por protocolos.
Desde 2009 Bitcoin tenía un lenguaje de scripting sencillo llamado Script, que permitía contratos inteligentes limitados. Ethereum, lanzado en 2015, fue más allá: es turing-completo, lo que significa que en teoría cualquier cálculo que puedas programar cabe también en un contrato inteligente de Ethereum. Eso hizo posible el mercado de aplicaciones descentralizadas y DeFi.
Los contratos inteligentes empiezan en Ethereum
¿Quieres ver contratos inteligentes en acción? Entonces casi seguro que llegarás primero a Ethereum, la mayor blockchain para aplicaciones de contratos inteligentes. En BTC Direct compras ETH desde 30 euros.
Seguir leyendo
Compra tu primera crypto en 3 minutos, directo a tu propio wallet.